Lilith, la primera mujer, la que no se doblegó ante ningún mandato, se alza como símbolo de autonomía y deseo indomable.
En su figura arde el fuego de lo prohibido, de la feminidad que no se somete y que reclama su propio poder.
Se la ha nombrado demonio, sombra y tentación, pero en su esencia habita la fuerza de quien se niega a ser silenciada.
Ella es la que vuela de noche con las alas desplegadas, la guardiana de los misterios ocultos y del coraje de ser auténtica.
Lilith nos recuerda que en cada ser existe una voz que clama libertad y que abrazar nuestras sombras es la forma más pura de recuperar la luz.
Técnica: ilustración digital
Tamaño: A4




