En el solsticio, el día y la noche se encuentran en perfecto equilibrio, tejiendo un instante eterno donde la luz abraza a la sombra.
La Diosa se alza radiante, portando en una mano el sol y en la otra la luna, recordándonos que ambos son parte del mismo misterio.
Ella danza en el umbral donde lo visible se funde con lo invisible, donde el fuego del mediodía enciende la vida y la frescura de la noche acaricia el alma.
Es guardiana del ciclo, del renacer de la tierra y de la fuerza creadora que florece en nosotros con cada estación.
El Solsticio nos enseña que la verdadera magia está en el equilibrio: en aceptar la dualidad como una danza que nunca termina.
Técnica: ilustración digital
Tamaño: A4




